Salud

Guía de enfermedades de transmisión sexual


Desde luego, para muchos la mejor forma de prevenir las Enfermedades de Transmisión Sexual (en adelante ETS) es evitando el contacto sexual.

En las sociedades modernas e industrializadas se pone de manifiesto que no mantener relaciones sexuales como medio de prevención de las ETS es un medio muy poco práctico. Para no engañarnos, 2 de cada 5 personas han presentado o presentan una enfermedad de transmisión sexual. En esta sección se pretende dar información acerca de las ETS y de sus consecuencias, así como consejos para evitar su contagio.


¿Qué es una enfermedad de transmisión sexual?

Todo contacto sexual implica un riesgo de contagio. Todas aquellas patologías infecciosas que se han producido por contacto directo durante el acto sexual se denominan Enfermedades de Transmisión Sexual o enfermedades venéreas. Las actividades sexuales tales como el sexo anal, el coito vaginal o el sexo oral pueden ser formas de transmitir una patología. Llamamos patógeno de transmisión sexual a aquellos organismos, virus o bacterias que crecen en entornos cálidos y húmedos, tales como las mucosas y fluidos sexuales y que son potencialmente capaces de desarrollar una enfermedad. Hay que destacar que las ETS no se pueden contagiar a través de contactos casuales, es decir, por ejemplo tras usar un inodoro o por estrecharle la mano a alguien.


Prácticas de riesgo

Como se ha explicado con anterioridad todo contacto sexual implica un riesgo de contagio. Esto quiere decir que mantener relaciones sexuales puede transmitirnos una ETS. Son factores de riesgo mantener relaciones sexuales con más de una pareja de forma habitual, que eleva exponencialmente el riesgo de contagio. Además, hay que señalar que durante el coito vaginal o anal, o al realizar sexo oral, tanto a hombres o mujeres, se puede transmitir una infección. No utilizar preservativo durante el coito o la felación deja vía libre a que las bacterias y los virus se multipliquen y se dispersen. La falta de higiene en algunos individuos favorece esa multiplicación. Algunos consejos podrán servirnos como medio de prevención:

  • Toma el tiempo que precises al día para lavarte con agua y jabón neutro. Presta especial atención a tus zonas íntimas.
  • Después de una relación sexual plena, aún usando preservativo, limpia con agua y jabón tus zonas íntimas, especialmente el pene, la vagina y el ano.
  • Utiliza siempre el preservativo como medio de control y prevención de las ETS.
  • No mantengas sexo con personas de las que no conozcas su actividad sexual.
  • Exige a tu pareja limpieza y higiene. Si tenéis acuerdos previos sobre vuestra actividad sexual personal, exígele que utilice preservativo y no mantenga actividades arriesgadas.
  • Las cremas espermicidas no evitan la proliferación de bacterias y virus.

Son prácticas sexuales altamente arriesgadas aquellas que proporcionan un nivel alto de posibilidades de contagio. Algunas son éstas:

  • Juegos sexuales que incluyan la orina. Su ingesta, el contacto con los ojos o la boca, heridas abiertas o en pleno proceso de cicatrización u otras mucosas pueden producir un contagio directo.
  • Juegos sexuales que incluyan el semen o el flujo vaginal. El semen debe quedar contenido en el preservativo tras la eyaculación. Así mismo su contacto con ojos, boca o mucosas de heridas eleva el riesgo de contagio.
  • Prácticas tales como la utilización de instrumentos sexuales que hayan sido utilizados por otros.
  • Prácticas en las que se utilizan instrumentos sexuales de uno mismo que no se han lavado previamente.
  • La promiscuidad: el no conocer a tu pareja o el practicar el sexo habitualmente con desconocidos, que a su vez lo practican habitualmente.
  • El sexo oral, entendido este como la estimulación de ciertas zonas. Véase: sexo oral boca-pene, boca-vagina, boca-ano, boca-boca (prácticas no dispuestas por orden de magnitud de riesgo).
  • Inclusión de varios compañeros sexuales a lo largo de la vida, la poligamia y otras actividades en las que se introduzcan terceros y no se conozca su actividad previa y presente.

Cuáles son los síntomas de una ETS?

Si presentas los siguientes síntomas debes acudir a tu médico de cabecera, él podrá hacer las exploraciones y pruebas necesarias para determinar qué clase de ETS tienes y ponerle un tratamiento a tiempo.

  • Secreción u olor inusual de la vagina.
  • Dolor en el área pelviana (el área entre el ombligo y los genitales).
  • Dolor en el área de la ingle (el área que rodea los genitales).
  • Ardor o comezón en los genitales.
  • Sangrado de la vagina que no corresponde al período menstrual.
  • Dolor profundo dentro de la vagina durante las relaciones sexuales.
  • Goteo o secreciones penianas.
  • Llagas, bultos o ampollas cerca de los genitales, el recto o la boca.
  • Ardor y dolor al orinar o al mover los intestinos.
  • Micción frecuente.