Cultura

Abril en La Nau

>Por Santi. Valencia

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Si tienes Vacaciones esta Semana Santa y no sabes qué hacer, date el gustazo de pasar una mañana en el edificio de La Nau, en la calle Universitat. Si hace muy poco nos deleitaron con una exposición de Keith Haring que ya recomendé desde aquí, ahora la Sala Martínez Guerricabeitia nos ofrece un pareado imposible pero que, asombrosamente, forma un dúo con sentido.

Por un lado, tenemos El arte látex. Reflexión, imágenes y sida. La Nau hace una gran labor de concienciación con esta exposición. No sólo ofrece obras artísticas de calidad, sino que reserva un pequeño espacio con textos, revistas, bibliografía y recursos para continuar esta labor de visibilidad y refuerzo contra el contagio. Contagio que parece estar aumentando entre la población gay: chicos, a pelo nunca! En una cultura gay, donde la imagen es primordia,l no podemos fiarnos de las apariencias. Si somos tan listos y tan bien educados y tan seguros de nosotros mismos como intentamos creer y dar a entender, que se note.

El virus del sida sigue siendo un importante enemigo a combatir y la cultura artística ha sido uno de los guerreros que más carne ha puesto en el combate. Durante los años 70 y 80 fue un tema muy recurrente en una comunidad decidida a luchar con el arte, a hacer una labor de concienciación social que unió a gays, minorías raciales, feministas, etc. Hoy en día parece que importa más el impacto mediático de exposiciones destinadas a escandalizar durante cinco minutos y a ser olvidadas después. Por eso las imágenes de esta exposición nos devuelven a un discurso que necesita cierta dosis de reflexión por parte del espectador, una mirada limpia que disfrute de la experiencia estética y discurra con la experiencia intelectual.

No es una muestra sesuda y farragosa, ojo, pero sí tendrás que dedicar un momento a preguntarte qué es lo que haces tú para evitar que la enfermedad siga su curso.

De las obras, me quedo con las fotografías donde las medicinas son personajes que se sitúan en paisajes de extrema belleza, de Alejandro Kuropatwa. Y también con la crítica de Liliana, que hace uso de imágenes de grabados renacentistas a los que tapa los genitales y los glúteos con telas que aparecen detrás de envases similares a los de los condones. La marca “concilio Trento” es la que protege del contagio desde 1564. Hace un juego de palabras en inglés cuando afirma “protecting SINce”, protegiendo desde, pero resaltando el SIN, que significa pecado en inglés.

Sólo una pequeña crítica a la exposición: el sonido de los audiovisuales molesta, es ésta una exposición donde el silencio debería dominar el lugar. Para la escucha de los documentales, las obras con audio y el collage cinematográfico deberían disponer auriculares que hiciesen la escucha más íntima y evitaran la algarabía dominante en la sala.


El Arte Látex. Reflexión, imágenes y SIDA

Del 4 de abril al 4 de junio de 2006
Sala Thesaurus - La Nau

Horario: de martes a sábado de 10 a 13.30 horas  y de 16 a 20 horas. Domingos de 10 a 14 horas.
Entrada libre

 

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Justo enfrente de El arte látex encontramos El cos aïllat, de Darío Villalba (1939). La exposición traza un recorrido alrededor de la obra L'espera i ratlles de 1989, que presenta un personaje aislado, un icono de la soledad y la amargura, que Villalba ha utilizado en numerosas ocasiones (desde sus “encapsulamientos” hasta su obra más gráfica).

Esta figura masculina se repite en diversos entornos, multiplicada, fragmentada, dividida, serializada… La imposible reconstrucción de fragmentos ofrece una gran sensación de vacío a la vez que comprobamos que la total reconstrucción, la unidad como objetivo, no es en absoluto deseable en este caso.

El uso del óleo sobre las fotografías es esencial en este artista que parece querer dotar a las imágenes fotográficas inmediatas de un poso de memoria, de recuerdo intencionadamente desfigurado, de todo aquello que añadimos inconscientemente a nuestra memoria para entenderla de forma más personal. La gama de colores es reducida, predomina el blanco, el negro, el ocre y el malva, colores reflexivos que provocan una mirada profunda dentro de la obra, puertas oscuras donde tenemos que asomarnos, para sentir el miedo a lo que podemos llegar a ser.

Imágenes inquietantes acerca de la imposibilidad de conocernos y de llegar a conocer lo que está fuera de nosotros. Evidencia de que todo lo que creemos saber puede romperse en pedazos que se quedan flotando, inconexos, en un universo de planetas desconectados.

 

Darío Villalba. El Cuerpo Aislado

Del 4 de abril al 30 de junio de 2006
Sala Martínez Guerricabeitia - La Nau

Horario: de martes a sábado de 10 a 13.30 horas  y de 16 a 20 horas. Domingos de 10 a 14 horas.
Entrada libre